¿Por qué son necesarios los espacios tranquilos en el entorno de aprendizaje?
En el entorno de aprendizaje pueden tener lugar simultáneamente el trabajo autónomo, los debates en grupo, la enseñanza y las reuniones a distancia. Un espacio abierto favorece el encuentro y el uso compartido de las instalaciones, pero no ofrece las mismas condiciones de trabajo para todas las tareas.
Leer, escribir y prepararse para los exámenes suelen requerir un entorno más tranquilo que el trabajo en grupo. Por su parte, la conversación entre el profesor y el alumno puede exigir protección visual o privacidad en la conversación. En la enseñanza a distancia, el ruido ambiental puede dificultar la participación, y la propia voz del participante puede propagarse al resto del entorno de aprendizaje.
El objetivo de los espacios silenciosos no es eliminar el aprendizaje colaborativo. Complementan el entorno abierto al ofrecer una alternativa cuando la tarea o el usuario necesitan menos estímulos auditivos y visuales.
Un espacio silencioso no siempre significa una habitación insonorizada
El término «espacio silencioso» puede referirse a varias soluciones diferentes:
- puesto de trabajo situado al margen de una zona diáfana
- espacio de estudio delimitado por muebles altos
- Área delimitada por el separador de espacios STORY WALL
- espacio para grupos reducidos parcialmente cerrado
- un espacio de trabajo insonorizado para una sola persona
- una sala de reuniones o de formación cerrada
Existe una diferencia fundamental entre ambas soluciones. Una delimitación abierta puede reducir las distracciones visuales y facilitar el uso del espacio, pero no garantiza la privacidad de las conversaciones. Un espacio acústico cerrado resulta más adecuado para reuniones a distancia y conversaciones que no se desea que se oigan en el entorno.
Por lo tanto, a la hora de diseñar un entorno de aprendizaje, hay que determinar en primer lugar si se necesita tranquilidad visual, un entorno acústico más agradable o un espacio cerrado.
La tranquilidad visual ayuda a concentrarse
La agitación en el entorno de aprendizaje no se debe únicamente al ruido. Los movimientos en el campo de visión, las zonas de paso muy transitadas y la actividad simultánea de varios grupos pueden interrumpir la concentración.
Separador de suelo STORY WALL Permite crear diferentes zonas sin necesidad de una estructura de paredes fija. Los elementos se pueden utilizar, por ejemplo, para delimitar zonas de trabajo individual, puestos de trabajo en grupo y vías de paso. La estructura móvil facilita la adaptación de los espacios en función del tamaño del grupo y de la situación docente. Separador de espacios STORY WALL LOW Es especialmente adecuado para entornos en los que un adulto debe poder ver todo el espacio. La página del producto destaca su baja altura y su idoneidad para su uso, por ejemplo, en guarderías. Separador de espacios STORY WALL HIGH Ofrece mayor protección visual y resulta adecuado, por ejemplo, para delimitar las zonas de proyectos y de concentración de los alumnos de cursos superiores. La acústica del entorno es un todo
Un separador acústico de espacios, una superficie de pared que absorbe el sonido y un espacio de trabajo insonorizado no son lo mismo.
La absorción acústica reduce la reverberación del espacio. Un separador de espacios puede impedir la propagación directa del sonido e influir en el entorno acústico entre las distintas zonas. Por su parte, un espacio insonorizado tiene como objetivo limitar la propagación del sonido tanto hacia el interior como hacia el exterior del mismo.
A la hora de diseñar la acústica de un entorno de aprendizaje, hay que tener en cuenta, como mínimo:
- materiales de revestimiento para techos y paredes
- el tamaño y la forma del espacio
- la distribución del mobiliario
- distancias entre los grupos
- rutas
- el volumen de las funciones simultáneas
- el número de espacios cerrados.
Un solo producto no determina por sí solo todo el entorno acústico. Un conjunto funcional se forma a partir de la combinación de superficies, mobiliario, distribución del espacio y principios de uso.
Los espacios de trabajo insonorizados facilitan la participación a distancia y la orientación
Para la enseñanza a distancia o las reuniones en línea se necesita un espacio en el que el participante pueda oír claramente lo que se dice y pueda hablar sin molestar a los demás.
Una persona espacio de trabajo insonorizado puede ser adecuado para el trabajo autónomo, la formación a distancia o las videollamadas. Pequeños Espacios de trabajo POD pueden utilizarse para conversaciones entre dos personas y reuniones en línea de grupos reducidos. La gama POD de INTO Concept incluye soluciones de trabajo diseñadas para diferentes números de usuarios y salas de reuniones. A la hora de elegir el espacio, además del uso al que se destine, hay que tener en cuenta la ventilación, la instalación eléctrica, la iluminación, la accesibilidad, la visibilidad y las normas de seguridad del centro educativo.
Tampoco conviene reservar todos los espacios silenciosos para sesiones de trabajo prolongadas. Si se necesita el mismo espacio tanto para llamadas rápidas a distancia como para trabajar de forma autónoma durante varias horas, los distintos grupos de usuarios podrían verse obligados a competir por la misma capacidad.
Espacios tranquilos para diferentes situaciones de aprendizaje
Los distintos usos requieren soluciones diferentes.
Trabajo autónomo
Para leer y escribir, puede bastar con un puesto de trabajo protegido visualmente, situado apartado de las vías de paso. Es importante que no haya un tránsito constante por esa zona.
Trabajo en grupos reducidos
El debate en grupos reducidos genera más ruido que el trabajo individual. La zona de trabajo en grupo puede separarse de la zona de silencio para que las actividades que se realizan al mismo tiempo no se interfieran entre sí.
Enseñanza a distancia
Para participar a distancia se necesita un entorno acústico tranquilo, una conexión a Internet que funcione bien, electricidad y un fondo adecuado para la cámara. Un espacio de trabajo acústicamente aislado suele ser más eficaz que un lugar abierto y sin delimitaciones.
Orientación confidencial
En las conversaciones relacionadas con el bienestar de los alumnos, el apoyo o la orientación personal, la privacidad de la conversación es fundamental. Un separador de espacios abierto no basta por sí solo para este tipo de uso.
Relajación
A la hora de diseñar un espacio de retiro, hay que tener en cuenta la cantidad de estímulos, la visibilidad, la seguridad y que el espacio no se utilice al mismo tiempo para realizar tareas ruidosas.
Incorpora espacios tranquilos en tus recorridos diarios
Incluso un buen espacio de trabajo puede quedar sin utilizar si está demasiado lejos o resulta difícil de usar.
Los puestos de trabajo tranquilos deberían ser fáciles de encontrar, pero situados al margen de las zonas de paso más transitadas. Los espacios de trabajo cerrados pueden ubicarse junto a varias zonas de aprendizaje, de modo que los distintos grupos puedan aprovecharlos.
En los entornos destinados a niños y jóvenes hay que prestar especial atención a la facilidad de supervisión y a la seguridad en el uso. Los separadores de espacios bajos permiten mantener el contacto visual con los adultos, mientras que las superficies acristaladas de los espacios cerrados pueden ayudar a combinar la supervisión visual con un ambiente de trabajo tranquilo.
El uso de los espacios también debe ser claro. Si no queda claro si un espacio está destinado a realizar llamadas, a relajarse o a trabajar durante un periodo prolongado, las normas de uso pueden resultar contradictorias.
La flexibilidad se adapta a las necesidades cambiantes de la enseñanza
El uso del espacio de aprendizaje puede variar según el día, el trimestre y el grupo de usuarios. Por la mañana, la zona abierta puede servir para el trabajo individual y, más tarde, para proyectos en grupo.
En el colegio de Puotila Se utilizaron los separadores de espacios móviles STORY WALL para crear zonas de aprendizaje adaptables y delimitar las zonas más animadas. En la escuela primaria de Vesala Mediante separadores de espacios se crearon aulas más definidas y vías de circulación en un entorno abierto. El valor de la adaptabilidad no implica necesariamente el desplazamiento constante de los elementos. Lo esencial es que el espacio se pueda adaptar cuando sea necesario, a medida que cambien el tamaño de los grupos, las necesidades pedagógicas o los usuarios del espacio.
Evita estos errores de diseño
El primer error es calificar todas las zonas delimitadas como espacios tranquilos. Si una zona se encuentra junto a una actividad ruidosa o una vía de paso, la delimitación visual por sí sola no basta para que resulte tranquila.
Otro error es utilizar un mismo tipo de espacio para todas las necesidades. La enseñanza a distancia, el trabajo en grupos reducidos y los momentos de descanso requieren condiciones diferentes.
El tercer error es no definir las normas de uso. Es necesario comunicar con claridad la finalidad de las instalaciones, las normas de reserva y los horarios de uso.
El cuarto error es fijarse únicamente en el mobiliario. La acústica, la iluminación, la ventilación, la accesibilidad y la seguridad del entorno de aprendizaje forman parte de un mismo conjunto.
Un entorno de aprendizaje equilibrado ofrece alternativas
Los espacios tranquilos en un entorno de aprendizaje no son una sala o un producto aislado. Constituyen un conjunto que se complementa entre sí, en el que pueden incluirse zonas abiertas y tranquilas, puntos protegidos con separadores de espacio y espacios de trabajo cerrados con aislamiento acústico.
El diseño se lleva a cabo con mayor éxito cuando se definen los usos previstos antes de elegir las soluciones. De este modo, se pueden establecer los requisitos adecuados para cada espacio en cuanto al entorno acústico, la visibilidad, el equipamiento y la accesibilidad.
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